El partido que quisimos crear (I)


Creo equivocarme muy poco al decir que para muchos de los afiliados de UPyD –estemos actualmente militando, expulsados, suspendidos de militancia o alejados debido a la indignación, al aburrimiento o al desencanto por la trayectoria actual–, el partido que quisimos crear, es posible que aún estemos a tiempo, está plenamente reflejado en los puntos que a continuación describo:


  1. Nuestro partido, en modelos de Enseñanza, de Justicia, de Seguridad Social, de Lucha Antiterrorista, de Política Exterior, etc. Resumiendo, las denominadas Cuestiones de Estado, de formar Gobierno, pactaría, al menos con el mayor partido de la oposición cualquier nueva Ley o su modificación. De no existir consenso entre estas dos fuerzas, se convocaría un referéndum vinculante, con la exigencia de un umbral mínimo de participación.

  2. Nuestro partido garantizaría efectivamente al ciudadano el derecho a emplear cualquier lengua oficial, donde exista más de una, tanto en su comunicación con las instituciones como en la educación de sus hijos o en el libre desenvolvimiento de su vida diaria. El fomento en el uso de una de las lenguas jamás será objeto de imposición o sanción. Los derechos son de los individuos, no de las lenguas ni los territorios.

  3. Nuestro partido emprendería las reformas legales necesarias para que los ciudadanos puedan tener la capacidad de exigir, en un procedimiento sumario a tal efecto instaurado, las responsabilidades, no sólo políticas sino disciplinarias o, en su caso, penales, frente a aquellos cargos políticos que incumplan flagrantemente sus compromisos y/o cometidos.

  4. Nuestro partido garantizaría el efectivo ejercicio de las iniciativas legislativas ciudadanas, sin la menor cortapisa y respecto de cualquier materia y la igualdad real de todos los ciudadanos ante las leyes.

  5. Nuestro partido modificaría la actual Ley Electoral con el fin de obtener los siguientes resultados:

    • Impedir que partidos minoritarios condicionen, de forma tan desproporcionada a su implantación real, la política de los sucesivos gobiernos de la Nación, como ocurre actualmente.
    • Separar las elecciones para el Ejecutivo y el Legislativo.
    • Listas abiertas y desbloquedas.
  6. Nuestro partido abanderaría la democratización de los partidos, formalizando el mandato Constitucional y garantizando la tutela efectiva de la Jurisdicción Ordinaria, en la aplicación estricta de los estatutos de cada partido, respecto de los derechos de cada militante frente a los órganos disciplinarios propios. Obligatoriedad de primarias.

  7. Nuestro partido establecería la financiación de los partidos con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, ajustándola a las posibilidades reales del país y estableciendo y acotando con la mayor transparencia y control, las aportaciones y la financiación externas admisibles.

  8. Nuestro partido abordaría la Ley de Financiación de los Ayuntamientos. Con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, obligando a un reparto más equitativo entre Estado, Comunidades Autónomas y Corporaciones Locales. La ausencia de estas directrices, entendemos, es responsable en gran parte de la escandalosa carestía de la vivienda.

  9. Nuestro partido defendería la limitación de mandatos por Ley de todos, situando en dos legislaturas, la duración máxima del mandato de los cargos institucionales más representativos.

  10. Nuestro partido se volcaría en dignificar los debates parlamentarios. Responsabilizando a los presidentes de las diversas cámaras, de las efectivas y concretas respuestas o falta de las mismas por parte de los comparecientes a las preguntas planteadas por otros parlamentarios.

  11. Nuestro partido defendería la efectiva independencia del Poder Judicial. Desarrollando un sistema de elección de Órganos Judiciales y demás Instituciones que garantice la independencia de todos los poderes del Estado, impidiendo la contaminación política en su conformación, con especial atención al Fiscal General del Estado.

  12. Nuestro partido defendería la recuperación, a favor de la Administración Estatal, de ciertas competencias transferidas a las Comunidades Autónomas cuyo uso desleal por parte de algunas de éstas, genera injustas desigualdades entre ciudadanos. En algunas de esas transferencias se consideraría continuar como hasta ahora pero con sometimiento, en último extremo, a la decisión del Gobierno de la Nación. En cualquier caso, el Tribunal Constitucional garantizará la suspensión cautelar de toda Ley Autonómica “conflictiva” hasta que recaiga resolución firme.
Pues bien, todo lo anterior no es la reconstrucción de nuestro Manifiesto Fundacional tras su previa deconstrucción, a manera de los que cada vez nos están poniendo más difícil degustar una simple tortilla de patatas con chorizo, o unas fabes con almejas, unos duelos y quebrantos, un buen pote, un cocido lebaniego, unos riñones al Jeréz, etc. como Dios manda.

Nada de eso, no es un discurso de Rosa Díez, ni una reflexión de Fernando Savater, ni una pesadilla de Carlos MG. Es sociedad civil en funcionamiento
, en su mayor puridad como podréis comprobar ...

      ... Y hasta aquí puedo leer hoy, otro día será.

      Juan Espino
      Madrid - Rivas

4 comentarios:

JG | 14 de octubre de 2009, 10:17

Un velo de tristeza nubla mis ojos al leer aquello en lo que un día creí podría llegar a ser una realidad. Era un sueño, mío, que al conocer la existencia del Manifiesto Fundacional del partido, comprendí no era sólo mí sueño, sino que era compartido por muchos.
Sentí gran alborozo, mi ilusión desbordaba por cada poro de mi piel, al igual que la de todos, o la gran mayoría al menos de los que nos unimos en un proyecto para trabajar unidos por un mismo objetivo, un mañana mejor, y no como han hecho y siguen haciendo otros por "hacer carrera política".
Pero vuelvo al hoy, porque leer tus palabras querido amigo, ahonda en mi tristeza, una ilusión rota, no sólo porque el partido no cumpla con su palabra sino también por aquellos que desconocen el significado de la palabra respeto.
Me inunda el hartazgo, la desazón, el desánimo, no puedo dejar de pensar ¿merece la pena? Mi única alegría es haberos conocido a unos pocos.
Gracias por recordarnos aquello que nos unió, que nos ilusionó, que nos emocionó, pena que para muchos ya es tarde, porque ahora ya sé qué sintieron cuando dijeron "basta".
Un abrazo,

fernando garcia | 14 de octubre de 2009, 15:56

Es lamentable que todo acabe aquí, máxime cuando este es un segundo intento de un proyecto transversal. A veces pienso que a la tercera va la vencida.
Por otro lado veo que hemos hecho grandes amistades, amistades reales,auténticas. Eso ha valido mucho y por eso tal vez no demandemos todo el pecunio, tiempo e ilusión(estos últimos no retornables) que hayamos dejado en este proyecto.

Juanjo Ruiz | 21 de octubre de 2009, 17:24

Y por eso tú, Javier Espino, creaste un partido, arrastraste a miles de personas tras de ti, conseguiste cientos de miles de votos,... vamos, que yo, sin ir más lejos, estoy trabajando en UPyD desde su creación porque tú me movilizaste.

Salud,
Juanjo Ruiz

Juan Espino | 22 de octubre de 2009, 11:35

Hola Juanjo, para ser sincero, tienes algo de razón, yo sí creé el partido. A partir de aquí discrepo ampliamente de lo que escribes.

Me apena que incluso nuestro partido se haya poblado de aquellos que se dejan arrastrar porque alguien tenga la capacidad de movilizarles.

Esperaba que al menos en el nuestro, UPyD, la gente entrara por las ideas y no, exclusivamente, basandose en que "alguien" le arrastre, el seguidismo ciego al líder o a las siglas: "yo soy de Felipe González (Aznar, Ibarretxe, ...) de toda la vida, o yo soy del PSOE (de derechas, carlista, abertxale, ...) desde mi abuelo.

Y si lo que quieres decir es que sin Rosa Díez, no hubiéramos llevado a nadie al Congreso, vuelvo a darte la razón pero afirmando a continuación que Rosa, sin la colaboración y el trabajo abnegado de todos nosotros (no sé si tú ya estabas), afiliados y voluntarios, tampoco lo hubiera conseguido.