UPyD, ser y parecer

Siempre pensé que la elección del nombre del recién nacido no había sido afortunada pero la criatura estaba aquí, y su apelación resumía sin duda las aspiraciones generales de sus numerosos progenitores, por lo que ya solo cabía centrarse en el sentido de su existencia y en su buen desarrollo. Los cuidados prodigados dieron su fruto y nuestro bebé ha sabido abrirse paso en la jungla electoral hasta llegar a las altas esferas parlamentarias nacional y europea en un tiempo récord sin haber quizás tocado el suelo lo suficiente como para haber fortalecido su identidad. Ese bebé, sueño de tantos españoles, se llama Unión, Progreso y Democracia. Y en esos tres atributos lleva la esencia del mejor antídoto ante cualquier crisis de crecimiento.

La razones y explicaciones de esta página web ponen de relieve una de esas crisis. Inevitable y precoz. Muy en línea con el nacimiento y la ascensión de este partido nuevo. Tanto mejor. Ya sabemos cual es nuestro talón de Aquiles. La cuestión está entre el ser y el parecer. Y a esto se le llama una crisis de identidad. En la resolución de lo que parece haberse convertido en un dilema, hay quienes se posicionan del lado de los dirigentes, y otros del lado de las ideas rubricadas en el poderoso manifiesto que motivó la creación de UpyD. La dinámica del poder parece conducir a actitudes cainistas, pero si en verdad somos un partido nuevo, haremos las cosas de forma diferente porque nacimos por eso y para eso. No existe dilema alguno. Nuestro posicionamiento y lealtad, la de dirigentes y afiliados, debe ser para con el proyecto de interés común que suscribimos. Estamos aquí para ser y para parecer. Solo así seremos creíbles ante la sociedad y lograremos consolidarnos como una alternativa política a todos los niveles de gobierno, desde el municipal al nacional, sin olvidar el europeo. Lo contrario sería traicionarnos y traicionar a cuantos han depositado su fe y esperanzas en nosotros como abanderados de la tan necesaria regeneración democrática en nuestro país.

No se puede hacer vino nuevo en odres viejos porque revientan y se pierde todo. El vino nuevo se echa en odres nuevos, y así se conservan los dos
. Esta llana parábola bíblica firmada por Mateo, nos viene como anillo al dedo. UPyD no podrá estar a la altura de sus pretensiones sin una profunda ruptura con los viejos esquemas de organización de partidos. Si este partido nace en la calle como símbolo máximo de la democracia para llegar al parlamento con slogans como lo que nos une... es obligado reflejar ese principio fundamental en su modus operandi, dentro y fuera de su ámbito. Se deduce que el modelo de liderazgo tiene que ser acorde, asumiendo inequívocamente los riesgos del cambio para dar pasos muy concretos tras escuchar y sopesar las evidencias, generar consenso y cohesionar al partido entorno a sus principios maestros; huyendo a la vez de la autocomplacencia y de quienes la alimentan.


Pongamos el vino nuevo en un odre nuevo. Y hagamos honor a nuestro nombre. Unión: impidamos que circunstancia alguna secuestre nuestro sueño y luchemos por él. No es el tiempo de romper afiliaciones, dando rienda suelta al sentimiento de decepción y fraude, sino todo lo contrario. Es tiempo de aunar voluntades para llegar al congreso de noviembre con un voto a las propuestas que mejor defiendan lo que nos une. Progreso: el partido no es propiedad de sus fundadores, o de sus dirigentes, ni tan siquiera de sus afiliados al uso, mucho menos de quien quien afirma que el que no esté conforme que se largue. Un proyecto para la sociedad es de la sociedad que cree en él y le hace posible. Democracia: el derecho a discrepar libremente sobre cuestiones fundamentales como la democracia interna, no es cuestión de talla sino de coherencia con sus premisas fundacionales. Un pequeño partido puede llegar a ser muy grande si le acompaña la credibilidad que no es otra cosa que la fuerza de sus principios llevados a la práctica. Así es como se gana la confianza y el respeto de los votantes, además del propio.


Espero de corazón que el Tu eliges... Yo elijo... de las últimas campañas de UPyD marque también la diferencia a nivel interno ante las obligadas decisiones que deberán tomarse en esta crisis de identidad a la que hemos llegado. Y de la que, en conciencia, debemos salir reforzados.



      Josefina Fraile
      Simpatizante y activista de UPyD, no afiliada

4 comentarios:

Yosoy | 24 de junio de 2009, 2:08

Yo también espero de corazón que todos los que tienen capacidad de que UPyD sea lo que refleja su Manifiesto Fundacional actúen en consecuencia:
a) Escuchando a afiliados que ya están hartos de "avisar" de muchas irregularidades y de las incongruencias entre lo que "vendemos" a la ciudadanía y lo que está ocurriendo dentro del partido; e interviniendo en algunos asuntos que todavía están pendientes, de una vez y con la misma celeridad con que se han tomado otras decisiones ante hechos no tan descarados.
b) Rectificando lo que sea necesario, que es de sabios. Lo principal: Incrementar la participación y comunicación entre afiliados. No podemos ver un enemigo en todo el que no tenga nuestra misma opinión. Si algo caracteriza al UPyD en el que me apunté es la diversidad, la pregoneada "transversalidad", cosa incompatible con el pensamiento único.
c) Actuando en base a “lo que nos une”: el Manifiesto Fundacional. Porque si nos olvidamos de ello, cada vez será más “lo que nos diferencia”. Y entonces, más que nos pese y tengamos que lamentarlo eternamente, el espíritu con el que surgió UPyD se diluirá. Y con él la fuerza que ha hecho posible el milagro de “la piragua entre dos trasatlánticos”. Lo demás es engañarse, es “pan para hoy y hambre para mañana”.
Enhorabuena por vuestro paso adelante. Ojalá el sueño en el que me embarqué sea todavía posible.

Butzer | 24 de junio de 2009, 21:29

Vaya, me alegra volver a saber de tí, Josefina... La última vez que te vi fue con ese mono rosa en la campaña de las generales.
Un gran abrazo.

Manuel | 25 de junio de 2009, 22:46

La cuestión está en saber si a los que no comulgamos con que se cambie nuestro Manifiesto nos van a dejar ir al Congreso, personalmente pienso que no, que el aparato tiene de malo todo lo que conocemos y padecemos, pero tonto lo que se dice tontos no son, así que buscaran cienes y cienes de razones y nos dejaran en casa, ellos tendrán un Congreso de multitudes "pelotaris" y saldrán contentisimos en las fotos.

Como desgraciadamente el tiempo me dé la razón, me iré a casa, y que trabajen ellos, que sigan engañando a los votantes, y a esperar que ese gran amigo que nunca engaña que es el tiempo termine descubriendolos públicamente

Lucio Quincio. | 28 de junio de 2009, 9:39

El problema es que cuando se oye al típico gilipoyas decir: el Estado somos todos, me doy cuenta de lo lobotomizada que está la gente. No es una chorrada, es lo más útil que se ha inventado la clase política parasitaria.

lo puedes comprobar en este video:

http://tu.tv/videos/el-estado-somos-todos-y-un-carajo-


www.lodicecincinato.blogspot.com