El Dogma y el Conciliábulo

No es necesario insistir en el indiscutible liderazgo de nuestra rosa vasca, que considero aceptado por la inmensa mayoría de los que estamos asociados a este proyecto llamado Unión Progreso y Democracia.

Igualmente tampoco es necesario recordar que nuestra adhesión a este proyecto, que va tomando forma de realidad, lo fue en razón de sus principios programáticos plasmados en nuestro manifiesto fundacional y en nuestros estatutos.

Es también conveniente no olvidar que los principios en que se sustenta nuestro pensamiento, tienen el carácter de principios constituyentes y por tanto no transitorios, muy al contrario son los que han de inspirar cualquier norma y cualquier forma que, sea utilizada, considerándosele necesariamente, como la cúspide de la pirámide de jerarquía de fuentes, de donde hayan de beber las normas que se dicten en nuestro partido.

Nuestro manifiesto, se ha de considerar como norma Constituyente y por tanto, madre de las normas que lo desarrollen para su ejecución.
No estamos por tanto ante un texto decorativo y postizo para captar a los que deciden voluntariamente elegir nuestra opción electoral o para los que ya decidimos enrolarnos en el barco de la regeneración democrática.

El hecho de que nuestro reglamento para el I Congreso, no respete para nuestro funcionamiento interno, los principios inspiradores de nuestro manifiesto, no puede estar justificado nunca en que la democracia interna es para nuestra actuación en los poderes públicos donde nos integremos por decisión del cuerpo electoral; También lo es para nosotros. Hemos sido nosotros los que hemos aceptado este manifiesto como pacto social al integrarnos en UPyD, y no puede romperse ese Pacto, so pretexto de dogmas de lideres indiscutibles y de conciliábulos que manen normas que puedan contradecir el pacto que hicimos al afiliarnos cada uno de nosotros.

La única forma de romper ese pacto, es aplicando mas democracia a las discrepancias que puedan generarse en el funcionamiento diario de nuestros órganos directivos.

Por tanto para la elaboración de las normas que han de regir en el congreso, no admito la legimitidad de un conciliábulo de notables, que han sido nombrados sin el consenso de los que al presente constituimos el cuerpo electoral de este partido internamente.

Hubiese sido legítimo que el texto base del reglamento, se hubiese sometido a la consideración de los asociados mediante la convocatoria de todos los asociados de los diferentes CEP, que son los únicos depositarios de la voluntad colectiva que nos une.

Fijaros que ya no estoy ni siquiera de listas abiertas o miembros natos, estoy hablando de que el Consejo Político no tiene legitimidad para modificar los principios que inspiraron nuestra inscripción en el registro de Partidos Políticos. En un partido democrático no puede haber derechos diferentes para los que fueron miembros fundadores que discriminen al resto de los Asociados. Otra Cosa hubiese sido que en vez de dogmas y conciliábulos, hubiésemos tenido representantes legítimamente elegidos. En ese caso no estaríamos hablando. Entre tanto no haya representantes con el visado de la mayoría de los asociados, la consulta se ha de hacer desde abajo hacia arriba, y no al contrario.

Nadie está legitimado para representar a nadie del que no sea su apoderado, y los poderes en democracia residen en la mayoría, no puede provenir nunca del oráculo de los Dioses.

Miguel Angel Castilla
Andalucía - Sevilla

2 comentarios:

Luís | 17 de junio de 2009, 23:45

Estoy completamente de acuerdo contigo. Tu análisis es clarificador aunque no dices que el comportamiento de la cúpula nos ha engañado y manipulado a todos a conciencia. Con un mensaje que no es de ellos los muchos ciudadanos responsables de este país nos hemos tragado el “anzuelo” , nos hemos puesto a trabajar denodada mente, hemos puesto nuestro dinero y ahora cuando hemos puesto el partido donde está porque sin nosotros no serían nada, resulta que el partido es de ellos. Está el partido roto por toda la geografía merced a una gestión tercermundista .Somos afiliados sin voz ni voto, somos soldaditos sin sueldo aunque con una particularidad que estos “Sres.” no reparan, somos demócratas , mayores de edad que no comulgamos con ruedas de molino y en su momento aclararemos conceptos y derechos.
otro pepito grillo

Funes Memorioso | 18 de junio de 2009, 16:21

"... para la elaboración de las normas que han de regir en el congreso, no admito la legimitidad de un conciliábulo de notables"

Menos aún si se tiene en cuenta que el Reglamento del I Congreso debería haberse limitado a regular el Congreso, sin prefigurar en modo alguno la estructura del partido que desde la Dirección se considera óptima.

Esto, obviamente, tendría que haberse reservado a la ponencia o ponencias correspondientes, susceptibles de discusión.

Algo más sobre esto mismo, en:
El mal llamado Reglamento del I Congreso

Saludos cordiales.