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Compartimos objetivos

CANDIDATURA AL CONSEJO DE DIRECCIÓN ENCABEZADA POR VALIA MERINO VALLINA

  • Por la recuperación del Manifiesto Fundacional
  • Por un partido realmente libre y democrático
  • Por el respeto a los derechos de los afiliados

COMPAÑEROS:

En el comienzo del Manifiesto Fundacional de nuestro partido podemos leer...

... Vamos aún más lejos, a riesgo de escandalizar a los timoratos: consideramos a los ciudadanos capaces de pensar por sí mismos y de elegir en consecuencia, de acuerdo con las ofertas de los partidos y su experiencia de la situación histórica que vivimos. Por tanto no creemos que nadie esté obligado a votar siempre lo mismo o a resignarse a las opciones políticas vigentes, cuando ya le han decepcionado anteriormente...

Esta es una afirmación rotunda, podría ser un principio demoledor y transformador de nuestra sociedad. Entonces ¿por qué no es posible aplicarlo dentro de nuestro partido? ¿Por qué no podemos cambiar donde dice “ciudadanos” por “afiliados”, o aún más por “militantes”? Porque pensamos que hoy nuestro Manifiesto no se cumple en nuestra propia casa y porque creemos que es necesario dar la palabra al militante, presentamos nuestra Candidatura al Consejo de Dirección con unos muy claros

OBJETIVOS:
  • Queremos defender, proclamar y recuperar el espíritu del Manifiesto Fundacional de UPyD, pilar de nuestra esperanza transformadora, de un Proyecto Nacional de regeneración y dinamización de nuestra sociedad, alejándonos de cualquier federalismo cooperativo, oportunista, estéril y contrario al Concepto de Nación que nos agrupó en torno a este Partido.
  • Creemos que la regeneración democrática es esencial en la vida política española, y que el primer paso es el efectivo funcionamiento democrático de los partidos, tal y como exige la Constitución Española. El partido debe ser un ejemplo del modelo de sociedad que predica y que persigue. Para consolidar ese Partido como ejemplo social nos comprometemos a:
  1. Convocar y realizar en el plazo máximo de un año un congreso realmente constituyente que asegure:
    • Un nuevo reglamento elaborado democráticamente asegurando un sistema electoral justo y cuyo punto de partida sea conforme al espíritu fundacional del Partido: listas abiertas, separación de poderes, limitación efectiva de mandatos, etc.
    • Una preparación de las ponencias abierta y democrática que favorezca la participación en la generación y la discusión de las enmiendas. En este Congreso defenderemos las enmiendas que nos permitan configurar unos Estatutos que contemplen y garanticen de forma efectiva la separación de poderes y la participación de los afiliados en igualdad.
    • La participación de todos los compañeros del partido, por lo tanto sin expedientados, levantando todos los expedientes existentes sin excusa ni debate y readmitiendo a todos los afectados con todos sus derechos, e invitando a volver a todas las personas que han abandonado nuestra formación garantizándoles su antigüedad como militantes.


  2. Convocar elecciones a los distintos órganos locales (AsamblCoordinadoras Provinciales y Coordinadoras Territoriales)
  3. de forma que todos los procesos electorales estén finalizados antes de seis meses y se realicen desde abajo hacia arriba, contando con los CELs, es decir con la unidad básica de militancia, construyendo definitivamente un partido democrático desde la base, respetando el criterio de listas abiertas y representación de todas las sensibilidades en todos los órganos elegidos, garantizando la vinculación del representante con su representado.

    Por lo tanto, si consideras que la situación actual del partido no es la que te animó a formar parte de este proyecto ilusionante y esperanzador para España que es Unión Progreso y Democracia y crees que es posible recuperar nuestros orígenes fundacionales te pedimos tu voto y tu apoyo.

    Llegar a esta postura no ha sido fácil y si tu paciencia lectora no se ha consumido y tu curiosidad te llama a seguir adelante queremos explicarte el


POR QUÉ y PARA QUÉ.

Quisiéramos, en primer lugar, agradecer a todos nuestros compañeros el grado de implicación que mantienen en este ilusionante proyecto que, a pesar de todo, sigue siendo UPyD. Esa ilusión, ese quehacer diario en condiciones difíciles y sin el reconocimiento debido,ha permitido que el Partido llegue hasta aquí y se haya convertido en un referente para muchos españoles preocupados por su futuro y el de sus hijos y por la zafia realidad de nuestros políticos gobernantes.

No queremos que esa ilusión se pierda, no queremos que ningún aparato nos la robe, queremos revivirla, queremos ponerla al servicio de nuestros conciudadanos.

La estrategia del actual Consejo de Dirección que, si sale elegida, posiblemente sea elevada a la máxima potencia por la candidatura de Rosa Diez al I Congreso del partido, ha demostrado a lo largo del proceso precongresual que no le interesa que el militante de UPyD piense, opine y pueda contribuir y decidir por cauces realmente democráticos y participativos. Buena prueba de esto es el ejemplo que hemos vivido en Madrid y en otras provincias durante el proceso de elección de delegados, propio de otras épocas y un ejemplo que debería ser desterrado de la memoria de aquellos que quieren, desde la democracia, transformar nuestra sociedad con un nuevo impulso vital recuperando la ilusión puesta en el proyecto inicial de Plataforma PRO-UPyD y desde luego, en su magnífico Manifiesto Fundacional.

Conviene recordar que en estos dos años de recorrido, muchos de nuestros compañeros se han quedado en la cuneta, han visto rotas sus ilusiones, han sido expedientados por no ser sumisos o sencillamente, han sido ninguneados y sustituidos en sus funciones por otros más dóciles y fieles a la Dirección. Baste un dato para sustentar esta idea: más de la mitad de los miembros del primer Consejo Político han desaparecido, se han marchado a sus casas o han sido expulsados o expedientados, siendo sustituidos por amigos de la oligarquía dominante.

UPyD se ha configurado como una imagen mediática externa (un monoplaza magenta que busca desesperadamente su puesto en la carrera electoral) con una rígida organización que no sólo no tiene ningún interés en fomentar el debate político interno, sino que lo ataja sin contemplaciones.

Así, por ejemplo, a estas alturas del debate congresual, ninguno sabemos ni tenemos un solo dato fehaciente de cuantos afiliados y, por tanto, con qué representación se acude al I Congreso desde cada zona de España. Al principio éramos unos siete mil afiliados, luego se corrigieron las cifras sin saber como y eso dio lugar a otro número inferior para cuadrar necesariamente los aproximadamente 500 delegados necesarios. Lo cierto es que oficialmente en ningún órgano del partido se han dado cifras sobre el total de afiliados y en consecuencia desconocemos el criterio por el cual se hayan fijado los Delegados a atribuir a cada provincia. Queremos un censo oficial ya y así lo hemos exigido a la Comisión Electoral.

Tampoco nunca, hasta ayer, hemos tenido a nuestra disposición un solo dato relativo a la gestión económica del actual equipo directivo. Y muy probablemente aquí esté el quid de la cuestión, el aparato está manejando unos 3 millones de euros anuales sin dar explicaciones a nadie. ¿Es esta la transparencia que exigimos? Queremos unas cuentas del Partido abiertas a los militantes, con actualizaciones trimestrales y auditadas anualmente.

No podemos sustraernos a la situación convulsa que ha sufrido nuestro partido en los últimos meses. Ocultarla sería cerrar los ojos ante la realidad y debemos afrontarla con la valentía con la que se creó este partido. Más aún, debemos preguntarnos el por qué de estos problemas y si los actuales órganos del partido han hecho todo lo posible para resolverlos con la mayor transparencia posible, permitiendo y fomentando el debate interno entre todos los afiliados, debate que solo puede surgir entre personas que, con un ideal común, pueden relacionarse entre sí tanto como ellos mismos deseen y tras el conocimiento veraz e inmediato de los problema planteados. Nuestra respuesta debe de pareceros obvia: NO.

También consideramos que este primer Congreso, nuestro Congreso Constituyente es antiestatutario pues el propio reglamento, elaborado sin debate por los de siempre, cambia las normas establecidas en los estatutos provisionales, vigentes hasta el fin del congreso. Y no en cuestiones menores, sino en el núcleo mismo de la forma del partido. Donde los estatutos marcaban que tanto el Consejo Político como el Consejo de Dirección serían elegidos por el Congreso, y el CD elegiría a su portavoz, el reglamento lo cambia y plantea un sistema presidencialista colegiado en el que el CD y su portavoz son elegidos de manera indistinta por los afiliados durante las sesiones del Congreso. Creando un sistema presidencialista autoritario, vaciado de mecanismos operativos de balance y control. Por eso este Congreso no sirve y sin tardanza tenemos que convocar otro realmente democrático y de acuerdo con nuestros Estatutos fundacionales.

Los afiliados a Unión Progreso y Democracia que nos integramos en la candidatura que aquí presentamos compartimos un conjunto de ideas que motivaron nuestro compromiso con este partido y mantienen viva nuestra ilusión. Esas ideas son las que se recogen en el magnífico Manifiesto Fundacional, documento que consideramos esencial para la vertebración y consolidación de UPyD, pues constituye una verdadera declaración de cuáles consideramos han de ser los principios rectores de la vida política española y de la función de nuestro partido dentro de ella.

Estamos convencidos de que el origen de muchos de los males que sufre España hoy en día es que los ciudadanos no son representados por los partidos políticos. Antes al contrario, éstos se han convertido en maquinarias de poder que crían dentro de sí a sus futuros servidores sin más fin ni objetivo que la perpetuación en el poder. Por ello consideramos que el régimen interno, las normas que nos demos para regular nuestra actividad, deben ser muestra de lo que podemos ofrecer a la sociedad en el supuesto de que los ciudadanos concedan su confianza a los representantes de UPyD. Este fue uno de los compromisos del Manifiesto Fundacional que todos asumimos como propio al afiliarnos: “Ninguno de los grandes partidos nacionales actuales -menos aun los nacionalistas- defiende propuestas equivalentes a las nuestras. (...) Ninguno, finalmente, está interesado en proponer reformas que revitalicen la democracia mermando el poder de los aparatos de los partidos en beneficio de una deliberación pública y abierta, más allá de la alienación sectaria y del dogmatismo carente de ideas”.

Todos creemos que la democracia, que los sistemas democráticos, son los únicos que permiten en la actualidad el desarrollo de la persona y del ciudadano en su condición de tal. La democracia es algo más que la expresión periódica del ejercicio del derecho de voto; supone la posibilidad real y efectiva para el ciudadano de integrarse, de participar en la vida pública; y esta posibilidad pasa necesariamente por una formación que le proporcione el conocimiento y la responsabilidad imprescindibles para asumir su condición.

Tal y como se recoge en el Manifiesto Fundacional: “Ser progresista es luchar contra las tiranías que pisotean la democracia formal, así como contra la miseria y la ignorancia que imposibilitan la democracia material.”

Conscientes de la situación del Partido, del cercenamiento del debate y de la desilusión de los compañeros que han castigado con su abstención el proceso precongresual queremos comparecer aquí y ahora para decir no queremos que el Partido desaparezca, no queremos que el Partido sea usurpado por una grupo de arribistas. Creemos que un partido como UPyD es necesario para España y solo será útil si es democrático y, porque creemos y estamos seguros que los militantes también lo quieren, presentamos nuestra candidatura con unos objetivos cortos pero claros, objetivos que si no se desarrollan significaran el final de la esperanza y de ilusión de muchos. Nadie nos podrá reprochar que no lo hayamos intentando.

Las ilusiones que nos agrupan, y que nos comprometemos a defender desde la dirección del partido en el caso de salir elegidos como Consejo de Dirección son:
  • Queremos que nuestro Manifiesto Fundacional de UPyD sea el pilar sobre el que se construya un Proyecto Nacional de regeneración y dinamización de nuestra Sociedad, que ofrezca una alternativa a la grave crisis moral, institucional y económica que padece España ofreciéndoles a nuestros conciudadanos un camino de esperanza y de consolidación de nuestro futuro.
  • Consideramos que este Proyecto Nacional no puede asentarse sobre ningún federalismo ni cooperativo ni mediopensionista que solo puede justificar y favorecer los problemas centrífugos que padece España lastrando la solidaridad, la igualdad de sus ciudadanos y la competitividad de su modelo económico-productivo y que además está en contra del Concepto de Nación que nos agrupó en torno a este Partido
  • Estamos convencidos de que, tanto en el Estado como en cualquier otra organización humana, la concesión del poder a una persona o grupo de personas tarde o temprano degenerará en corrupción. La separación del poder en distintos órganos que mutuamente se supervisan, controlan y moderan es, hoy por hoy, el único medio conocido para evitarlo.
  • Pensamos que el partido debe procurar, con el más celoso cumplimiento de la LOPD y legislación concordante, la relación entre afiliados cualesquiera sea el órgano en que militan. Debemos aprovechar en lo posible los medios tecnológicos que permitieron el nacimiento de UPyD para fomentar el debate interno y la relación entre afiliados sin cortapisas ni censuras.
Con el objetivo de cumplir estos fines, nos comprometemos a:
  1. Convocar y realizar en el plazo máximo de un año un congreso realmente constituyente que asegure:
    • La participación de todos los compañeros del partido, por lo tanto sin expedientes, levantando todos los existentes sin excusa ni debate y readmitiendo a todos los afectados con todos sus derechos. Empezar de nuevo, limpios de polvo y paja e invitando a volver a todas las personas que han abandonado nuestra formación desencantados con las formas de la dirección, dándoles un plazo de un mes para ello y guardándoles su antigüedad como militantes. No debemos permitir la fuga de nuestro capital humano e intelectual.
    • Un nuevo reglamento elaborado democráticamente sin trampas que impidan un desarrollo democrático e ilusionante del congreso, asegurando un sistema electoral justo, en el que todos los candidatos puedan presentarse en igualdad de oportunidades, facilitando desde el propio partido las herramientas informáticas adecuadas que permitan el debate y la comunicación entre los afiliados y facilitando unos procesos de elección de delegados limpios, claros y trasparentes, basados en la verdadera participación de la militancia. Un reglamento, en fin, cuyo punto de partida sea conforme al espíritu fundacional del Partido: listas abiertas, separación de poderes, limitación efectiva de mandatos, etc. No queremos más elecciones con un 70% de abstención ni listas impuestas por la Dirección que se ha erigido en juez, fiscal y parte.
    • Un nuevo congreso realmente operativo para la discusión de las enmiendas a las ponencias política y estatutaria que han debido ser generadas democráticamente y debatidas abiertamente por la militancia en el periodo precongresual.
    • En este Congreso defenderemos la enmiendas que nos permitan configurar unos Estatutos que contemplen de forma efectiva la separación de poderes, un Consejo Político elegido en listas abiertas y con criterios de respeto a las minorías que sea el órgano supremo entre Congresos y el que supervisa y dirige al Consejo de Dirección, elegido también en listas abiertas. Unas Comisiones Electoral, de Garantías y de Finanzas independientes del Consejo de Dirección y del Consejo Político y que deben velar por el cumplimiento de los fines fundacionales el Partido sin ingerencias ni de tipo jerárquico, de designación o de cualquier otra clase.
    • Un nuevo Congreso que tomando como pilar inspirador nuestro Manifiesto Fundacional sea capaz de convertirlo en la alternativa que necesita España para salir del agujero en que nos han metido PSOE y PP y sus socios nacionalistas, un llamamiento al pueblo español para que crea en si mismo, en los valores que le han permitido llegar hasta aquí y que haga germinar la esperanza en nuestro futuro.

  2. Convocar elecciones a los distintos órganos locales (Asambleas Locales, Coordinadoras Provinciales y Coordinadoras Territoriales)
    De forma que todos los procesos electorales estén finalizados antes de seis meses y se realicen desde abajo hacia arriba, con la intención de construir el partido desde la base, contando con los CELs, es decir con la unidad básica de militancia y por ende con todos y cada uno de los afiliados de UPyD; procurando, por todos los medios posibles, que estos procesos electorales se desarrollen con la máxima transparencia, con absoluto y escrupuloso respeto a la igualdad de oportunidades entre los candidatos, con total libertad y respetando el criterio de listas abiertas y representación de todas las sensibilidades en todos los órganos elegidos, garantizando la vinculación del representante con su representado.
Mención aparte merece el caso de Da Rosa Diez. Aceptamos y defendemos su liderazgo, desde aquí le ofrecemos integrarse con esta candidatura como portavoz del partido hacia la Sociedad, pues apreciamos su magnífica actividad parlamentaria y queremos preservar la inversión de medios humanos y materiales realizados por todo el Partido y sus militantes en su persona, siempre y cuando ella acepte la separación e independencia de poderes y se someta al sentir mayoritario.

Esta convocatoria de un nuevo Congreso y de elecciones a todos los niveles son acciones que se pueden llevar a cabo sin entorpecer ningún proceso electoral. Es más: beneficiarían nuestra relación con la Sociedad porque esta inyección y demostración de participación de los militantes solo puede derivar en nuestro crecimiento y fortalecimiento como partido, como el partido que cumple lo que predica, el partido que aporta esperanza y futuro a unos ciudadanos asqueados por su clase política y preocupados por el entorno económico que esos políticos con su nefasta gestión han generado.

Por fin si crees que el Partido ha sido sustraído a sus militantes, que la Dirección predica lo que no cumple en casa, que cercena el debate para perpetuarse en el poder; si todavía crees que es posible recuperar el proyecto ilusionante y esperanzador para España que es Unión Progreso y Democracia y que algún día te atrajo, te pedimos tu voto y tu apoyo.

Entre todos, si queremos, podemos hacerlo.
Si militas no te quedes en tu casa, ejerce tu derecho a votar,
que nadie decida por ti.



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El partido que quisimos crear (II)

Terminaba la anterior entrada de esta línea con el siguiente párrafo:

    "Nada de eso, no es un discurso de Rosa Díez, ni una reflexión de Fernando Savater, ni una pesadilla de Carlos MG. Es sociedad civil en funcionamiento, en su mayor puridad como podréis comprobar ..."
... Y ahora los podréis comprobar. El texto que figura en la anterior entrada, es el texto principal, los doce puntos condicionantes que un grupo de ciudadanos, sociedad civil pura y dura, presentamos a la sociedad española, cuando aún UPyD o PlataformaPRO, no dejaba de ser una quimera en la mente de todos, allá por febrero-marzo de 2007, plasmando todo en el Manifiesto Cívico por la Regeneración Democrática.

Lo hicimos desde el alojamiento de la web de Basta Ya, porque este que suscribe el artículo, le propuso
a Rosa Díez la idea de crear un manifiesto realizado sólo por ciudadanos con el planteamiento de una serie de exigencias a incluir, como compromiso electoral, en su programa por aquel partido que deseara nuestro voto y el de todos los que suscribieran el manifiesto.

A Rosa le pareció interesante la propuesta, un primer borrador, y me dijo que, con su apoyo, se lo remitiera a Carlos Martínez Gorriarán –quien por entonces, seguro que aún suscribiría su artículo "La democracia en los Partidos"– que manifestó igualmente su apoyo y a partir de ahí, con la ayuda técnica de Juan Luis Fabo, pusimos en marcha un nuevo blog de Basta Ya: Regeneración Democrática
, hoy suspendido.

Digo pusimos, porque,
aunque la idea partió de mí, antes de realizarle la propuesta a Rosa, ya contaba, por deformación profesional y conocer mis limitaciones, con quien, aparte de aportar una inestimable ayuda, añadiría la necesaria forma legal. Además, fueron bastantes personas las que colaboraron en su redacción definitiva, especialmente blogueros de por entonces en los blogs de Rosa y Carlos.

Pues el resultado está ahí, en el
Manifiesto Cívico por la Regeneración Democrática que fue suscrito por muchos ciudadanos. Con posterioridad a él fueron reuniones, presentaciones, tertulias de sobremesa, y otras ocasiones con Rosa, Carlos y/o Juan Luis en las que hablamos inequívocamente del partido que queríamos y quisimos crear –transversalidad, regeneración de la sociedad y la democracia española, democracia interna, derechos de los afiliados, etc.– y, los que registraron a su nombre –y al de nadie más–, la fundación del partido en una notaría de Irún, nos hicieron creer que era el que estábamos creando.

Espero que algunos comiencen a comprender ahora por qué éste, hoy "oficialmente desleal" –los insultos "oficiales" han llegado hasta a denominarnos "delincuentes"(1)–, habla y escribe con algo más de conocimiento de causa que muchos otros(2), sobre las ideas y conceptos que estaban en la génesis del partido que quisimos crear.

Es cierto que nada de lo anterior me atribuye mayor credibilidad que a Rosa, a Carlos o a Juan Luis, ni lo pretendo. Porque para aquel que no esté cegado por el sectarismo, los hechos, son vitales y en hechos, no en opiniones, me baso. El texto que sigue es la declaración de principios incluida en el mencionado Manifiesto Cívico por la Regeneración Democrática:

    "Este documento ha sido realizado por un grupo de ciudadanos con o sin adscripción política declarada que, aunque votantes habituales de diferentes opciones políticas (PP, PSOE y otros partidos), sí coincidimos en que, en el ejercicio de nuestros derechos cívicos, estamos legitimados para considerar la decisión de nuestro voto como un acto reflexivo, alejado de actitudes cuasi religiosas que conlleven el seguidismo ciego a siglas o líderes, sean aquéllas y éstos cuales sean."
He resaltado en negrita parte del párrafo para llamar la atención de aquellos que por ignorancia sobrevenida, inducida o de nacimiento, se consideran legitimados para lanzar la insostenible afirmación de que los que hemos cambiados somos los que, como último recurso, optamos por denunciar la deriva de UPyD hacia un caudillismo incompatible con sus principios. Como se puede comprobar en el mencionado texto, por aquella época ya existía socialmente un compromiso de transversalidad al igual que detectábamos el culto al líder como uno de los mayores peligros para la democracia en los partidos.

Para concluir, veamos el texto de la justificación del Manifiesto:

    "Transcurridos 30 años desde su instauración, constatamos evidentes y notables deficiencias en nuestra democracia que provocan climas políticos como el actual, nada deseable para el conjunto de los españoles. Por ello planteamos a los que, en las próximas elecciones generales, pretendan nuestros votos, unos compromisos básicos sin cuya expresa y pública aceptación, y manteniendo el respeto por sus legítimas propuestas, orientaremos nuestro voto en consecuencia.

    Estimamos que la situación, si no irreversible, es lo suficientemente grave como para que la movilización de los ciudadanos en defensa de nuestro futuro, el de nuestros hijos y el de España, justifique esta legítima llamada de atención a una impune clase política que, en nuestra opinión, ha confundido la lucha por el bienestar de los ciudadanos con un inmoral juego en el que casi todo vale con tal de perpetuarse en el poder, siendo jaleada por distintos medios de comunicación.

    Asumiendo la propia responsabilidad de los ciudadanos en todo ello y la imposibilidad de anticipar todas las respuestas políticas en situaciones tan cambiantes, sí creemos que existen diversas cuestiones, de gran relevancia, sobre las que tenemos derecho a obtener, previamente a las a las votaciones, determinadas certidumbres y compromisos claros por parte de nuestros políticos."
Se daban las circunstancias: una endogámica casta política cada vez más ausente de la sociedad; un Presidente de Gobierno empeñado en negociar con terroristas y volcado en la deslegitimación de la Nación Española, ninguneando a las victimas del terrorismo y a los ciudadanos; un colectivo social activado e indignado, arrancando motores; sólo faltaba quien liderara ese movimiento y apareció Rosa.
(Continuará)
      Juan Espino
      Madrid - Rivas

(1) Dicho por Carlos MG en Pamplona, acto de explicación del Congreso ante afiliados y simpatizantes (hay testigos).
(2) Porque la mayoría de los que podían hacerlo con igual o mayor conocimiento, están interesados en silenciarlo.


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Cualquiera de los nuestros


Este es el texto que mi amiga Jacqeline, iba a colocar en la ficha de su candidatura a delegada para el Congreso; me lo mandó para que le echara un vistazo y le pedí permiso para publicarlo en nuestro blog porque estoy convencido de que muchos de nosotros, afiliados, expedientados, babias, los que se han marchado y los que aún no saben que son críticos, podríamos vernos reflejados en este sincero texto. Nadie podrá negar que se han cometido errores y arbitrariedades. Lo único que queremos –para nada diabólico–, es evitar que puedan ocurrir más veces esos errores y arbitrariedades. A unos, con eso les basta; a otros, de paso quieren arreglar otras cosas que también necesitan arreglo; otros quieren también que los responsables de esas arbitrariedades, dejen de poder repetirlas y afronten sus responsabilidades; otros, … a otros ya los habéis echado por expedientes, también arbitrarios, o por aburrimiento.Vamos a verlo:


Texto de Presentación

Me presento como candidata a delegada porque considero este Congreso un hito para el partido al que con tanta ilusión y al que con tantas esperanzas nos afiliamos en su día y en honor a todos aquellos compañeros que se han ido dando de baja o han sido expulsados.


Porque creemos en la Unión, en el Progreso y en la Democracia. Porque creemos que este partido merece ser la alternativa que le hace falta a nuestro país.


Defenderé con ahínco, rigor, profesionalidad, y siempre dentro del respeto, las enmiendas que nos devuelvan la ilusión, la esperanza para volver al origen, a ese Manifiesto Fundacional que tan poderoso imán resultó ser y sigue siendo.


Si alguno de vosotros desea ponerse en contacto conmigo, puede hacerlo en jackie.gallego@gmail.com



Texto Detallado


Como tantos de vosotros, entré a formar parte de este partido con la ilusión de una verdadera regeneración democrática, con el sentimiento real de que este partido era diferente, basándome en su Manifiesto Fundacional, basándome en los discursos (tirando de hemeroteca) que en su día dieron miembros de la Plataforma Pro y, que me impulsaron, me animaron a afiliarme en un partido a todas luces distinto y necesario.


Con ilusión trabajé con ahínco, al igual que otros muchos compañeros, con un sueño particular y personal, contribuir con mi trabajo, con mi esfuerzo, a conseguir un mañana mejor.


En el día a día he ido descubriendo los entresijos y treje-manejes del partido en mi comunidad, por naturaleza confío en las personas y no cabe duda más de una desilusión me he llevado.


Desconocía que en la política es cierto aquello que se dice de que no existe la ética, el respeto, la honestidad, ... Descubrí que existe la manipulación, el interés, el insulto, jugar con el honor de las personas, la vanidad, la falta de sinceridad, ...


Mientras estaba en dicho proceso de conocimiento y aprendizaje, poco a poco, muchos de aquellos fundadores de la Plataforma fueron dándose de baja del partido, compañeros de gran peso han sido expedientados sin motivo real para ello, cuando querías simplemente reunirte con tus compañeros para charlar de política descubrías que no podías, cuando has querido conocer en persona a tus compañeros de otras provincias de tu comunidad hemos descubierto que no hemos podido, no mencionemos ya el poder conocer o estar en contacto con otros compañeros de otras comunidades de nuestro país. Si todos compartimos un mismo fin y objetivo ¿qué problema hay en que podamos estar Unidos en el camino al Progreso y la Democracia?


Muchos afiliados de base, tremendamente válidos, mucho más que yo, por desencanto, por profunda decepción han decidido darse de baja, son muchos los que han abandonado sintiendo mucho dolor, y también rabia.


Rabia por todo lo que viene sucediendo a nivel Nacional dentro del partido desde principios de año, rabia porque se considera que la portavoz del partido responde incorrectamente a la problemática interna del partido, rabia porque en las ponencias que nos presenta la Dirección, no hay atisbo de realidad con aquello que nos unió, con aquello que nos ilusionó, con aquello que nos hizo creer en el futuro, y eso no es más ni menos que el Manifiesto Fundacional.


Todo lo que puedo ofrecer es ilusión, coraje, fuerza, y ganas para luchar y defender las enmiendas que nos permitan volver al origen de este partido, volver a ese sueño por la regeneración democrática, por la transversalidad real, por la transparencia real, por un partido del pueblo, en el que las personas estemos por encima del partido y no al revés, en el que tengamos voz y voto, en el que podamos participar activamente dentro de nuestras posibilidades, en el que con el esfuerzo de todos, en UNIÓN, por el PROGRESO y la DEMOCRACIA consigamos una nueva alternativa real para nuestro país, teniendo una base sólida como una roca bajo nuestros pies y así no ser jamás un partido más.


      Jacqueline Gallego Castro
      Galicia - Vigo
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Síntoma: desconfianza. Diagnóstico: sectarismo


De la ilegal e ilegítima destitución de Mª Ángeles Luque, como portavoz del Comité Electoral Local de Tres Canto, el municipio madrileño con mayor porcentaje de votos en las pasadas europeas, ya se ha escrito bien y ampliamente, que yo sepa, en Plaza Moyúa y Ciudadanos en la Red (seguro que dos sitios web que, junto con ésto y otros más, comparte la denominación de "tóxicos" que por venir de quienes viene, resulta ser más un elogio, que un desprecio).

Desde la óptica del aparatero –miembro del aparato o aspirante al mismo, este último más martillo de herejes, si cabe–,
no tiene la menor importancia que para llevarla a cabo, se hayan tenido que saltar reglamentos o estatutos, únicamente sería sumar una transgresión más de los mismos, a las ya realizadas. Eso sí, con el beneplácito del Ojo de Mordor y su cohorte de Nazgûl.

Pero epopeyas aparte –nada de épico hay en la actuación de esos aparateros–,
aparte de ser una arbitrariedad más del "equipo" que pasa totalmente de la voluntad de los afiliados del CEL ¡Toma democracia, Ramón!, lo realmente trágico de esta destitución es que viene a certificar –también una vez más, pero espero que ésta de una manera inapelable– que para UPyD, ha muerto la transversalidad, mejor dicho, ha sido un parricidio porque la han ejecutado aquellos en los que confiamos para que la preservaran.

La intolerancia y el pensamiento único han tomado posesión del partido desde arriba. La selección antinatural (selección negativa) se ha instalado, bien a sus anchas, persiguiendo, en defensa de la propia ineptitud, la eficacia y la buena gestión de los otros, todo lo que no esté supeditado, no a "LO QUE NOS UNE", sino a "LO QUE DIGA LA RUBIA", será anatematizado (para mal pensados, rubia = la consigna del día).

Aunque los hechos se obstinen en desmentirlo, no parece lógico pensar que sean muchos los que se hayan afiliados a UPyD sin leer el Manifiesto. Por ello, no cabe que las ideas sean tan dispares. Aquí, por más que se empeñen gente pequeña en hacérnoslo pensar, no conviven falangistas con maoistas de tercera generación, pero sí se han introducido desde arriba, métodos del más rancio y liberticida sindicalismo leninista.

Ese leninismo organizativo, unido al tradicional pánico del aparatero inepto ante la excelencia o la eficacia de otros, está transformando, por mor de la estúpida soberbia de sus máximos dirigentes –que no dueños–, lo que era un proyecto esperanzador para el futuro de España, en un amargo fiasco y una gran estafa política, resultado del pudridero en el que lo han convertido la ambición política desmedida, en conjunción con el resentimiento de traumas juveniles enquistados. Veamos la pieza que no tiene por donde pillarla:

From: ct.madrid@upyd.es
To: direccion email Mº Ángeles Luque
Date: Mon, 27 Jul 2009 18:45:48 +0200
Subject: Comunicado- Decisión de la CT Madrid

A la atención de María Ángeles Luque,

Por la presente se le comunica que, mediante el acuerdo de 23 de julio de 2009, la Coordinadora Territorial de Madrid ha dispuesto cesarla de sus funciones de portavoz del Comité Electoral de Tres Cantos por carecer de su confianza, por sus públicas discordancias con la actual dirección, que impiden un ejercicio de sus funciones conforme a las posiciones de la Coordinadora Territorial.

Un saludo,

Cristina Muñoz Montes
Responsable de Organización de Madrid

Dice la Coordinadora de Madrid: por sus públicas discordancias con la actual dirección

Dicen los Estatutos actuales sobre los Derechos de Afiliado (Art. 6.7 y 6.8), contra los que no pueden ir ningún jefecillo o jefazo:

6.7.
- A divulgar sus propuestas en el interior del partido con el apoyo de los órganos
de dirección, con vistas a mantener debates internos sobre cuestiones de política
general o sectorial y de programa, y sobre asuntos de la organización.
6.8.- A expresar públicamente sus puntos de vista sobre cuestiones políticas o de
interés general, manifestando libremente sus acuerdos o desacuerdos con la línea
oficial del partido.

Con destituciones como la de Mª Ángeles, estos aparateros, desde el de más arriba, al más ignorante aspirante –algunos con el colmillo retorcido en política–, aprovechándose de nuestra inexperiencia, pretende hacernos creer que salvo que exista una comunión al ciento por ciento en ideas y métodos es imposible trabajar por un mismo proyecto, Ellos son los que rompen la transversalidad de UPyD con decisiones como estas. Si no piensas al cien por cien como yo, no podemos trabajar juntos ¿Es eso transversalidad? ¿Con esos criterios pueden trabajar conjuntamente socialdemócratas y liberales? No se lo creen ni ellos mismos.

¿Qué regeneración democrática puede abanderar esta tropa?


      Juan Espino
      Madrid - Rivas
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La evolución necesaria

Ha pasado la primera oleada. Los hechos que han venido ocurriendo en nuestro partido han salido a la luz. Los afiliados y simpatizantes ya no tenemos una sola fuente de información, como la que hasta hace poco “vendía la moto” de lo maravillosamente que se estaba haciendo todo. Ahora ya no es posible navegar por encima del bien y del mal, causando estragos entre los afiliados, pero con la etiqueta autoadjudicada de ser la solución a todos los males de nuestra sociedad. Suele decirse que el primer paso para iniciar la curación de muchas enfermedades es conocer su existencia. Ahora toda España sabe que existe una crisis en UPyD. Quienes entienden un partido político como su instrumento de promoción, personal o sectaria, pueden ver en esa publicidad una deslealtad cometida por enemigos. Quienes entendemos los partidos como cauces públicos para la vertebración política creemos que, de lo público y de lo político, públicas han de ser las cuentas. Conste también que la crisis no la ha provocado la afloración de la crítica, sino que ambas son consecuencias de la pésima y a pesar de ello prepotente gestión de la Dirección.
Hace años que existe demanda social en España de un partido que sirva de cauce, que no de instrumento, a muchos ciudadanos disconformes con el bipartidismo imperfecto, los abusos nacionalistas y la escasa calidad con que se gobierna el Estado. Dicho de otra manera, echamos de menos una mezcla de libertad, progreso y honradez en la gestión de nuestra “Res Pública”. Primero vimos la esperanza de color naranja con Ciudadanos. Después se tornó magenta* con UPyD. Muchos nos ilusionamos y trabajamos por ello. Ahora está llegando el momento de ver si esta última organización va a estar a la altura de lo que se necesita.
Al margen y en contra de lo que podrían entender los sectarios, entendiendo como sectario lo que dice el diccionario de la RAE en sus dos acepciones: “1. Que profesa y sigue una secta y 2. Secuaz, fanático e intransigente, de un partido o de una idea”, lo importante del partido no es que triunfe por encima de todo, sino que persiga aquella finalidad para la que se concibió y que tanto dicha finalidad como la forma de perseguirla sea legítima. Por eso, visto que su dirección puede estar torcida, es imprescindible solicitar del partido que se enderece, incluso provocarlo. Si ello no fuese posible, para muchos entre quienes me encuentro esta organización habría dejado de tener legitimidad y coherencia, y ya no sería la nuestra. En resumen, en política la lealtad verdadera lo es ante la propia conciencia y ante los ciudadanos a los que se intenta representar y servir.

La conciencia crítica entre los afiliados por fin existe. Las disconformidades, que antes y aún desgraciadamente ahora se tornan muchas veces en abandonos, ya cristalizan en posiciones colectivas. Se ha pasado de la oscuridad a la luz, de tal forma que podemos saber hacia dónde vamos y decidir si se hace o no. De forma pareja a cómo el siglo de las luces terminó con el absolutismo**, o de cómo la imprenta fue clave en el éxito de las herejías de Lutero***, la información y la comunicación han venido para quedarse. Este proceso, del que hemos asistido ya al inicio, tendrá un punto de inflexión. Si el “aparato” intenta legitimar su línea, camuflando o incluso disfrazando como pueda un congreso previamente capado, UPyD estará perdido y muchos perderemos el interés y el cariño por él. Sin embargo, aún puede realizarse un verdadero Congreso Constituyente plenamente democrático. Para ello, entre otras cosas, habría que revocar el actual reglamento Congresual, dejar sin efecto los ceses, las designaciones y los expedientes arbitrarios, permitir el regreso de quienes se fueron hastiados y después de todo ello abrir un verdadero período de debate democrático, incluidas las elecciones internas, bajo el control de órganos independientes y garantistas, no de un aparato viciado y sumisamente sectario.

Retomando la existencia de la demanda social antes mencionada y la gran cantidad de personas que se han involucrado en lo que primero fue el espíritu del Tivoli y luego el Manifiesto de UPyD, no procede dejar pasar el tiempo esperando un cambio que no llega por sí solo, ni tampoco malemplearlo en esfuerzos estériles. También sería una lástima dar por perdido ese tiempo y ese capital humano y político. Yo no pienso hacerlo y sugiero a quienes compartan esos ideales que tampoco lo hagan.

Intentar reconducir UPyD, no de una forma ilusa sino coherente, es difícil pero necesario. Tanto si se consigue como si no, no será esfuerzo perdido. Hasta el momento, lo que está sucediendo era lo previsible con la información de que se disponía. No creo que los reaccionarios puedan decir lo mismo. Veremos lo que el futuro nos depara o, mejor dicho, trabajemos para un futuro mejor, lo que tal y como están las cosas no es pedir demasiado.


(*) Recuerdo que dijo Rosa Díez, cuando la fundación de UPyD, que el magenta era un color puro y primario. En ese momento tuve el buen gusto de no contradecirla, ni pública ni privadamente. Sin embargo, los colores primarios son el rojo, el verde y el azul, que por síntesis aditiva, o sea sumando, permiten componer todos los visibles. El modelo de color se define así técnicamente como RGB, del inglés red, green, blue. El magenta es la suma del rojo y el azul y, junto con el amarillo y el cian, permite formar los demás colores por síntesis sustractiva, esto es restando de la luz blanca mediante tintes o filtros. En el caso de la imprenta suele añadirse el negro, no por necesidad teórica sino por la imperfección de los propios tintes, llamándose entonces el modelo CMYK. Supongo que el problema deriva de haber repetido lo que algún “colaborador cualificado” le diría sin realmente entenderlo. Ahora, tanto en lo organizativo como en lo jurídico, toca desenmascarar también a los colaboradores que pueden llevar este proyecto a la ruina.
(**) Existía una Teoría del origen divino del poder (basada en el evangelio de San Juan Jn 19, 1 y recogida entre otros por el Papa León XIII, en su encíclica Diuturnum illud, sobre la autoridad política, junio 1881), según la cuál los gobernantes recibían la legitimidad para el ejercicio del poder directamente de Dios. Además del origen “divino directo”, para justificar la dulcificación de las monarquías supervivientes, se acuñó la teoría del origen del poder “divino indirecto”, por la que tanto el origen era el mismo (Dios) como el destinatario (el monarca o gobernante), pero en ese camino pasaba, sin detenerse claro está, por el pueblo. El régimen de Franco, por ejemplo, decía considerarlo así. Nada diferente de los actuales populismos, tanto a nivel de estados como de partidos.
(***) Hay que reconocer lo acertado de Savater al traer a colación las herejías y considerarlas necesarias en política. Resultan llamativos los múltiples paralelismos, como por ejemplo entre la colocación de las 95 tesis en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg y la de los documentos de los “herejes” de estanoeslawebdeupyd. También las excomuniones (que no son otra cosa que expulsiones del seno de la Iglesia), los inquisidores (cabe recordar aquí la existencia de un personaje de escasa talla política pero así apodado por su conducta desde tiempo atrás), etc. Esperemos que no lleguen las hogueras y el cisma.


      Javier Carroquino Oñate
      Aragón - Zaragoza


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La soledad del imprescindible hereje


Nos lo advirtió Aristóteles: no deliberamos sobre los fines, sino sobre los medios que conducen a los fines, y elegimos lo que se ha decidido después de la deliberación. En UPyD casi todos tenemos claros nuestros fines, recogidos en el Manifiesto Fundacional, pero ha estallado un conflicto en torno a los medios que debemos aplicar para promover esos fines.


Algunos, muchos tal vez, y entre ellos la actual Dirección, conciben el Partido en la herencia del pensamiento leninista: como un partido instrumental, una herramienta férrea para conseguir esos fines comunes, subordinada a una intelligentsia que piensa por su militancia y la sustituye políticamente (Trotsky dixit). Recordemos como en “¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento” (Lenin, 1902), se proscribe la libertad de crítica, con unas palabras que cualquier inadvertido lector podría sin problemas atribuir a nuestros líderes, sobre todo tras el patético sermón con el que no hace mucho nos castigaba uno de ellos. Para no ser menos brindo este texto a tan ilustradas plumas, que además podrán hacer uso de él en bruto:



La “libertad de crítica” es, sin duda, la consigna actualmente más en boga, la que con más frecuencia se emplea en las discusiones (…). A primera vista, es difícil imaginarse algo más extraño que esas solemnes alusiones a la libertad de crítica hechas por una de las partes contendientes. “¡Aquí pasa algo!”, se dirá toda persona ajena a la cuestión, que haya oído la consigna en boga, repetida en todas las encrucijadas, pero que no haya penetrado aún en el fondo de las discrepancias. (…) Todo aquel que no cierre deliberadamente los ojos tiene que ver por fuerza que la nueva tendencia “crítica”, (…), no es sino una nueva variedad del oportunismo (…). “Dogmatismo”, “doctrinarismo”, “fosilización del Partido, castigo inevitable por la opresión violenta del pensamiento”, éstos son los enemigos contra los cuales arremeten caballerescamente (…) los campeones de la “libertad de crítica”. (…)Vemos, pues, que las frases sonoras contra la fosilización del pensamiento, etc. disimulan la despreocupación y la impotencia en el desarrollo del pensamiento teórico. El ejemplo (…) ilustra con particular evidencia un fenómeno europeo general (…): la famosa libertad de crítica no implica la sustitución de una teoría por otra, sino la libertad de prescindir de toda teoría coherente y meditada, significa eclecticismo y falta de principios.


Sabido es cómo acabó la aventura, y qué calamidades trajo a la Humanidad el que un movimiento imprescindible de liberación acabara, en nombre de la eficacia y el dogma, renunciando a respetar la libertad y la disidencia, extirpándolas de raíz y consagrando el más absoluto culto a la personalidad.


Pero algunos hemos nacido irremediablemente herejes (vaya, que somos, aunque no estemos, hairéticos perdidos), quizás por maldición genética, o tal vez y ojalá fuera cierto , por elección personal razonada. Y es que la funesta manía de leer y razonar conduce sin duda al extravío. Afortunadamente, Savater nos ha recordado que “oportet et haéreses esse”, y que “a quien le incomodan las perplejidades porque turban su placidez sectaria, los herejes sólo le despiertan ansias inquisitoriales y exterminadoras; pero a los capaces de pensar por sí mismos, aunque guarden fidelidad a su familia ideológica, los herejes les ayudan a conocer mejor las razones, los límites y sobre todo las posibles alternativas razonables de su compromiso”. (¿Cómo? !Ah¡, que dicen que lo que ha querido decir es que nos quemen…lo dudo. Reivindico mi exégesis personal y, en todo caso, es oportuno recordar que los textos pertenecen a sus lectores).


Lejana la dictadura franquista, y pese a nuestra sólida reticencia a integrarnos en ningún bando una vez acabados aquellos funestos tiempos, algunos decidimos hace apenas dos años dar un paso adelante y sumarnos a un nuevo proyecto político que nos sedujo con su nacimiento, tal vez por la concurrencia de unas circunstancias nacionales que juzgamos graves. El proyecto prometía ser distinto, abordar una regeneración profunda, dar ejemplo de Partido radicalmente democrático y reunir en su seno un manojo de librepensadores y personas caracterizadas (aparentemente) por su honestidad y lucidez intelectual, a las que respetábamos profundamente por su trayectoria social.


Y ahora, ¿qué nos está pasando? El éxito nos ha inundado de manipuladores profesionales, iracundos vociferantes para los que todo crítico es un ambicioso que debe ser expulsado, tipos sin formación que están haciendo abandonar el proyecto a personas de la talla intelectual de M. Buesa y recreando aquello de que “el que se mueve no sale en la foto”. Y esto sucede en un Partido al que vinimos confiando en encontrar, junto a una dirección sólida e inteligente, el ágora de expresión más libre y lúcida de la sociedad española. No hay más que echar una ojeada a la portada de nuestra web nacional  antaño eficiente herramienta de comunicación y hoy callada ante los sucesos por los que todos se preguntan , reducida a álbum de fotografías de nuestros supremos líderes, colección de redirecciones a sus blogs y con algún que otro artículo que exhibe una indigencia intelectual que asusta; donde, por poner un ejemplo reciente, se arremete contra los críticos por ser ¡varones, maduros y feos (con “más años humanos (?) que Carracuca” y “en absoluto esclavos de su imagen”)! En fin, algunos siempre nos apuntaremos a las causas perdidas, así que, mientras me demuestren con luz y taquígrafos su perversidad, en un proceso justo, aplicaré la presunción de inocencia y me situaré a su lado, y no porque asuma sus propuestas, sino porque, ante todo, la mía es que ellos también son parte del proyecto, y tienen derecho a ser oídos y a plantearse como alternativa (y que les vote quien quiera).


Entre el poderoso y el débil, y mientras se dilucidan los conflictos, el que necesita apoyo es siempre el segundo. Me resultó insoportable su triste presencia el pasado sábado, arrojados a la calle, solos bajo el implacable sol, proscritos, dignos en su soledad más absoluta. No debimos ser más de tres los miembros del Consejo Político que, al percibir su presencia, osamos salir a saludarlos, a preguntarles qué estaba pasando, por qué no habían podido entrar al Consejo del que forman parte. ¡Pero si son compañeros!, ¿no se merecían siquiera una palabra cortés? Claro que algún esbirro vigilante permanecía atento a distancia, tomando cumplida cuenta de todo movimiento. ¿Y éste es el partido de los rebeldes, de los que habían venido a clamar contra la prepotencia usual en el resto de partidos políticos?


Me resulta insoportable la idea que algunos pregonan ya de que este proyecto comienza a configurarse como un partido más, similar a los grandes. Reaccionemos, por lo que nos unió: el propósito firme de regenerar la sociedad, de constituirnos en un partido distinto, de alumbrar otra forma de hacer política. Estoy convencida de que todavía estamos a tiempo, de que las heridas pueden curarse, de que el cúmulo de despropósitos que la soberbia de unos pocos está generando tiene vuelta atrás; de que arriba, donde se toman las decisiones, hay todavía personas sensatas que son conscientes de que en este proyecto los únicos que no caben son aquellos que no asuman nuestro Manifiesto Fundacional o contra los que se puedan demostrar corrupciones o delitos, con pruebas y en procesos donde se respeten absolutamente todos sus derechos; todo ello, por supuesto, con independencia de su grado de servilismo y culto al líder o, por el contrario, de su espíritu hereje e iconoclasta.


Y es que a los pobres herejes, siempre en minoría, ingenuos creyentes en los grandes y poco prácticos ideales, perdedores habituales, en las democracias basta con castigarnos en las urnas. Incluso, me permito sugerir, podemos lucir desde el ostracismo interno como ornamento democrático, tontos útiles que quizás no aplaudan pero dan cierto lustre. Simplemente, por ejemplo, para que las votaciones no acaben siendo todas por unanimidad, que es algo que, visto desde fuera, oiga, como que desluce bastante.

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Mi Decálogo


Este es un artículo que ya publiqué en mi blog personal a finales del pasado Enero; voy a volverlo a publicar, revisado, en este blog colectivo por eso de la vagancia canicular y por la vigencia de su contenido.

Creo que cada ser humano, consciente o inconscientemente, debe tener su propia declaración de principios, una especie de Manifiesto personal en el que deje bien sentado, por si alguna los palos de la vida le hacen dudar, qué piensa sobre muchos de los temas trascendentes y sobre algunos de los más triviales. La coherencia personal de cada individuo se podrá medir comparando la diferencia resultante entre lo que decía pensar sobre estos principios y lo que realmente hizo al respecto. Vamos, que aquel que se declaraba como virtuoso de la honestidad y resultó ser un chorizo integral, obtendría un gran diferencial entre su autodefinición y lo que sus actos demostraron; esto es, mostró una terrible y abultada incoherencia.

En esto de los principios deben existir dos escalas: una tendría en cuenta la relevancia que uno le otorga a cada principio, lo fundamental que ese principio es para cada uno; otra, la firmeza de esas convicciones asumidas, lo madurados y apoyados en argumentos sólidos que están esos principios.

Así que, sin ánimo de pontificar sobre nada, a continuación os expongo mi particular decálogo, mi propia norma de conducta o principios que, como comprenderéis a lo largo del texto, son los que son, no hay más al respecto. Todo ello, sin intención alguna de imponer nada a nadie pero me sentiré pagado si algunos de mis principios os son de utilidad. Añado alguna acotación como recomendación fruto de mi propia y reciente experiencia personal.


  1. No existen dogmas intocables.- Salvo el respeto por la vida, los derechos humanos y principios como la libertad, la igualdad y la paz, todo puede y debe ser cuestionable: reglamentos, organización interna, programas, liderazgos, alianzas.
  2. La lealtad se debe a los principios, no a las personas.- Son los principios contemplados en nuestra carta magna particular, el Manifiesto Fundacional, los que deben recibir nuestra fidelidad, que no fe ciega, cuanto más razonada, mejor, más profunda serán nuestras convicciones. Las personas cambian (*) y renuncian a dichos principios por espurios intereses. Esto no quiere decir —que todo hay que aclararlo—, que no deba existir lealtad al compañero, con responsabilidad o sin ella, sino que en caso de duda, son los principios, y no las personas, los que deben prevalecer. (*) Sobre todo después de tocar poder.
  3. Trabaja, trabaja y trabaja.- Lejos del cínico "el trabajo os hará libres" de Auschwitz, un partido como UPyD que nace de un movimiento ciudadano, se construye, junto con el trabajo de los líderes, con la entrega y el trabajo de miles de afiliados y simpatizantes; siendo fundamental el trabajo de estos últimos(*) para expandir nuestro ideario entre la ciudadanía. Por ello el colaborar en la actividad del partido, refuerza tu derecho a exigir respeto. Es el cumplimiento de nuestras obligaciones ciudadanas el que legitima la exigencia de nuestros derechos. (*) No permitas que nadie se atribuya el fruto de tu trabajo, si lo hace contigo, lo hará con otros.
  4. Lucha por lo que crees y no te apegues a los sillones, dimitir es sano.- Si estás convencido de la bondad de tus propuestas, defiéndelas allá donde tengas derecho a hacerlo (*), no permitas que nadie reprima tu derecho a hacerlo y, si así ocurriera, denúncialo, interna o públicamente. Nadie en el partido puede ordenar realizar una actividad contraria a la ética y a nuestro Manifiesto. Así que si observas cualquier acción de este tipo, comunícalo al órgano pertinente y, si no eres oído, públicamente a la afiliación. Si en el ejercicio de cualquier responsabilidad, cometes algún error de cierta relevancia, ofrece tu dimisión o hazte cargo de la responsabilidad ante quién te la haya otorgado. Si el error es importante, dimite directamente asumiendo tu responsabilidad. Dimitir, es una obligación en el decente y sólo una estupidez para el indigno, y ya va siendo hora de que lo sepamos transmitir a la sociedad con el ejemplo. (*) Procura aclarar públicamente, en algún foro o blog muy visitados, tu propuesta y su finalidad para que nadie por ignorancia o intencionadamente, mal interprete tu actitud y/o propuesta.
  5. Regenerar la Democracia exige regenerar la sociedad.- Todo nuestro ideario y, por tanto, nuestro trabajo van destinados a regenerar nuestra democracia pero sería un error de necios no tener claro que para ello deberemos comenzar por regenerar a la propia sociedad española ya que la política no deja de ser un reflejo de nuestra sociedad. Esto mismo debe ser reflejado en nuestro comportamiento personal. Como en todo, más convence el ejemplo que las palabras.
  6. No se puede ser regenerador y "marxista" (de los de Groucho).- La famosa frase atribuida a Groucho Marx: "Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros" es incompatible con un posicionamiento auténticamente democrático y regenerador. Rodéate de compañeros que tengan todas las ideas del mundo pero que carezcan de "segundo juego de principios"(*) para sustituir los primeros; será la garantía de que, si te equivocas, ellos tratarán de impedirte que lo hagas o, en su caso, de que las consecuencias no lleguen a ser irreparables para el partido, en vez de ayudarte a responsabilizar a otros de tu fallo. (*) Respecto a los que tienen tantos principios como le hagan falta, los "marxistas" o "aparateros", un serio consejo no te fíes nunca de ellos, terminarás por lamentarlo.
  7. En política no existe la "obediencia debida".- Si la tarea que te encomiende un responsable no se ajusta a la ética y los principios contemplados en nuestro Manifiesto, niégate a realizarla y denúncialo en el partido. Estás en tu derecho y es tu obligación. No aceptes nunca labores de comisario político. La disciplina, como obediencia debida, para autojustificar cualquier sucio abuso, no es una argumento en democracia.
  8. Soberbia, ineptitud, servilismo, estupidez, las cuatro pestes del político .- Hay otras "enfermedades" que debieran desaconsejar el apoyo político a cualquiera que muestre sus síntomas pero son estas cuatro las más abundantes y demoledoras por el daño que pueden causar, y sin duda causarán, a la consecución de los fines de UPyD. Si una responsabilidad te viene grande, situación que no es nada vergonzosa, renuncia a tiempo; además de honrarte, evita que otros finalmente te echen.
  9. Cuídate de los sectarios y desconfía de los conversos a lo San Pablo.- Sectarios, los hay en todos los partidos y el nuestro no es una excepción; no han razonado su afiliación, no les hace falta, lo hacen por fe en el lider, en las siglas u otro referente; incapaces de actuar por principios, precisan de consignas y, en manos de gente sin principios, se vuelven peligrosos. Respecto a los conversos repentinos, "ver la luz y creer", si ya es bastante difícil de tragar a los ojos de la fe religiosa —sólo concebible para el sectario—, mucho más desde la óptica de un partido laico. Tiende la mano pero sé precavido con las convicciones democráticas de estos "conversos". Quién ayer, tan sólo ayer, defendía la inmersión lingüística o la exclusión del diferente, hoy no puede tener el aplomo necesario para defender a los discriminados, salvo que sea un gran farsante.
  10. No seas un bocazas.- Si alguna vez tienes una responsabilidad que te obligue a hacer declaraciones públicas, será un buen ejercicio empaparte de nuestro Manifiesto Fundacional, los Estatutos y los Programas del partido. Piensa bien lo que vas a contestar, recuerda que siempre es mejor un a palabra de menos que una de más y habla lentamente. Si eres portavoz, debes saber diferenciar claramente entre lo que sería tu legítima opinión personal y lo que es una postura oficial del partido. Tu opinión personal aunque dejes claro que es eso, "personal", puede lastimar seriamente la imagen del partido, por tanto no descartes respuestas como "aún estamos debatiendo para fijar la posición oficial de UPyD, al respecto".
A todo esto, hoy deseo sumar una muy personal observación final: No te dejes impresionar por cátedras constitucionales o filosóficas, ni por profesores que no ejercen, ni por cualificados profesionales. En el mejor de los casos, sus puestos son sólo fruto del estudio o de la suerte, pero no les garantiza coherencia ni ética personal alguna. Al final, los herejes o regeneradores son más coherentes que los ortodoxos o pretorianos.


      Juan Espino
      Madrid - Rivas
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Nosotros y él

Desde el principio de los tiempos de UPyD, todos nosotros (los expedientados) hemos participado de los acontecimientos del mismo, somos fundadores y hemos creído en el proyecto de tal manera que, no solo hemos puesto mucho tiempo, dinero y esfuerzo, además, algo mucho más importante, nuestro nombre en una lista electoral. Esto último puede parecer poco importante en Madrid, pero en la Cataluña profunda puede ser hasta peligroso. Todavía tengo los desperfectos en mi vehículo sin arreglar, los anónimos, los insultos y las amenazas en mi blog, etc., valió la pena, porque nuestra portavoz entró en el parlamento y porque las propuestas que nuestro programa recoge son importantísimas y están teniendo una aceptación social que cambiará este país a medio plazo en sus aspectos fundamentales, aspectos que ahora se comercian en despachos políticos como si fueran fruta o conservas.

Pues bien, desde ese mismo principio he tenido la impresión de que no se quiere que el afiliado participe, más aun, que el partido no tenga otra actividad política que la que se ejerce en el parlamento, es decir, por los afiliados. Rosa ha llevado a cabo una extraordinaria actividad política, pero él (CMG) ha gestionado el partido de esa manera. Tan es así, que él dice en una charla con afiliados en Barcelona a la que asistí, cuando aún era dirigente del partido, «si somos menos, mejor, y si somos menos que menos, mejor aún». Naturalmente, me chirriaron los dientes, mi idea era, y es, que cuanta más militancia mejor. A todo esto ha seguido una escasísima actividad política por parte de la C.T. de Cataluña, una feroz exclusión de cualquiera de los que hemos intentado hacer alguna cosa, llevada a cabo por su virrey en Cataluña, Ángel Hernández, que se ha traducido en una inexistente campaña a las elecciones europeas, tres personas hoy en un sitio, tres pasado mañana en otro, comités locales donde el portavoz, el coordinador, etc., es una sola persona, los mismos (no más de una docena) en todas partes, solo hay que consultar la página web.

Todo esto viene a justificar esta trama, urdida meticulosamente por él, para que el partido sea un partido de despacho y medios de comunicación, hay paréntesis en los que Rosa consigue sacar el partido a la calle, pero él lo vuelve a meter en los sanedrines de las C.T. En la misma charla le sugiero bajar la cuota, ya que es la más alta que existe y representa una dificultad clara para aumentar la militancia, su respuesta de que precisamente una cuota así permitirá la autofinanciación del partido, aspecto que debe ser asumido por los demás partidos y no depender de la administración o de donativos interesados, no está falta de habilidad, lo reconozco, pero es pura tapadera, a él lo que le interesa es un partido pequeño en militancia y grande en votos, en mi opinión, la de alguien que hace más de 20 años que milita en un partido político y ha tenido responsabilidades (PSC, C’s y UPyD) ese punto de vista, y esa manera de actuar, son un cáncer para cualquier partido.

Vamos a la crisis ¿hemos sido nosotros los que han provocado esta crisis en el partido? NO y mil veces NO. Él es el verdadero provocador, con su gestión excluyente del partido. Por el contrario, nuestra intención es resolver la crisis permanente en la que el partido está sumida desde sus inicios ¿o no se ha remodelado la C.T. de Cataluña más de una docena de veces? Si eso no es crisis permanente, ya me dirán. Tres cuartos de lo mismo en Andalucía, Galicia, etc., ¿cómo queremos resolverla? Estableciendo los cauces para que el partido sea participativo, para que la militancia se sienta verdaderamente a gusto en él y lo sienta suyo. Para ello es imprescindible cambiar los estatutos y el reglamento del congreso, el poder omnipotente del Consejo de Dirección no debe continuar, se deben establecer mecanismos para que los cargos del partido puedan ser cesados por la militancia, un Consejo Político con verdadero poder de decisión dentro del partido, no el actual órgano meramente deliberativo, ¡ah! y sin posibilidad de ser remodelado a gusto de él, cuando alguien no le ría las gracias. Una mayor autonomía de los comités locales y un mayor protagonismo político de los mismos, es, igualmente, imprescindible, etc., etc..

Para acabar, después de dedicarnos infinidad de calumnias malintencionadas, él nos ha conminado en numerosas ocasiones, durante este último mes, a irnos y formar otro partido. Váyase vd. que es el verdadero culpable de esta crisis, no nosotros que, dentro de nuestra modestia, únicamente hemos dicho que existe, no somos los culpables de que la haya ¿ahora va a ser el mensajero el culpable de las malas noticias? Este partido es tan nuestro como suyo, como lo es, de todos los militantes, y lo que pretendemos es que mejore en su funcionamiento y en su imagen, que crezca en militancia y en calidad de la misma, que podamos ir a los diferentes comicios con gente de valía, y hace falta mucha, no lo dude sr. Martínez.

Está llevando este asunto muy mal Sr. Martínez, estoy seguro que no ha logrado engañar a la militancia, que está convencida, como lo estoy yo, de que el verdadero culpable de la situación actual del partido es vd, pido su pescuezo (metáfora, claro está) al consejo de dirección, en aras del bien funcionamiento y futuro de éste, nuestro partido.


      Sandalio del Río
      Cataluña - Barcelona
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Por ACLARACIONES que no quede


El título de este artículo se justifica como prolongación de otro escrito por Rosa Díez en su blog personal y titulado ACLARACIÓN. Por nuestra parte no se trata tanto de contestar este artículo, sino que las aclaraciones lleguen hasta donde sea necesario, pero realizándolas ahora desde otra perspectiva.

En las situaciones de conflicto entre partes no hay nada más difícil de aclarar que aquellas en las que a un supuesto adversario político se le endosan faltas en las que no ha incurrido, o se blasona de virtudes propias que no responden a una razón objetiva. Para que este discurso sea efectivo hay que echar mano de una evidente perversión del lenguaje.

A nadie se le oculta que hoy nuestro partido está inmerso en una crisis innegable (que afecta a unas partes del territorio nacional más que a otras), aunque resulte paradójico después del crecimiento electoral en las elecciones europeas. Quienes decidimos hace poco más tres semanas poner en marcha “estanoeslawebdeupyd” no pretendíamos crear una página paralela a la oficial del partido, sino que nos vimos obligados a ello porque en las web oficiales del partido nuestras opiniones no tenían cabida. Siendo así las cosas no nos quedaba otro camino que, acogiéndonos al artículo 6 (puntos 7 y 8) de nuestros Estatutos, tomar la iniciativa que tomamos.

No le falta razón a Rosa cuando dice que la democracia cibernética no puede sustituir a la “democracia basada en normas claras, públicas y comunes para todos”. Nosotros pensamos lo mismo. Y si hubiera añadido que en muchos de los foros de Internet, donde se habla profusamente de UPyD, se abusa del insulto y de la acusación ad hominem parapetándose en un nick, también estaríamos de acuerdo.

De la misma manera, coincidimos plenamente con Rosa cuando opina que “el asamblearismo es cualquier cosa menos un modelo democrático para gobernar la sociedad del siglo XXI”. Claro que si lo que quiere llevar al sentir general de los afiliados es que algunos defendemos un partido asambleario y cibernético, entonces hay que decirle rotundamente no sólo que se está confundiendo de adversario, sino que de insistir en este argumento inculpatorio va a conseguir elevar la perversión del lenguaje a la categoría de arte.

En donde ya no coincidimos en absoluto, y donde las aclaraciones se hacen más pertinentes, es en las referencias al Consejo Político y al Consejo de Dirección. Afirma Rosa que en estos órganos se ha decidido por amplia mayoría nuestras normas de funcionamiento y de elección de órganos para el próximo Congreso, y que las reglas están para cumplirlas. Naturalmente. Lo que no es tan natural es que esas normas dimanen de órganos que no son todavía democráticos.
A ver si esto queda claro. Cuando fundamos el partido todos aceptamos que el Consejo de Dirección y el Consejo Político serían estructuras meramente funcionales, pero no podían ser realmente representativos hasta que se realizara el primer Congreso. Éste sería el que decidiría nuestro sistema de organización, y tanto el Consejo de Dirección como el Consejo Político serían elegidos por el Congreso de la Asamblea General, como estipulan los Estatutos del partido (artículos 12.1 y 12.2). Decir que el modelo propuesto por el Consejo de Dirección y aprobado por el Consejo Político -que son aún órganos predemocráticos- es un ejemplo de democracia y participación, no nos parece serio; entre otras cosas porque la Ley de Partidos Políticos (artículo 7.3) sanciona que “los órganos directivos de los partidos se determinarán en los estatutos y deberán ser provistos mediante sufragio libre y secreto”, y nuestros Estatutos, como hemos dicho más arriba, prevén para el Consejo de Dirección otra cosa distinta a la que se estipula en el Reglamento aprobado el pasado 28 de marzo.

Es precisamente para que el Consejo de Dirección pueda ser nombrado discrecionalmente por el/la Portavoz –al igual que lo fue en la etapa fundacional- por lo que en la mencionada ACLARACIÓN de Rosa Díez se retuercen las palabras y los conceptos para llegar a la conclusión que interesa: todos los afiliados pueden elegir a la Dirección, cuando en realidad lo que van a elegir los afiliados es a un Portavoz (que previamente habrá nombrado a dedo a los 20 miembros del Consejo que le acompañarán en una lista cerrada y bloqueada). Eso sí, podrán presentarse al cargo de Portavoz (con sus correspondientes listas) cuantos militantes quieran competir entre sí; o sea, a competir contra Rosa, a quién por otra parte, nadie en el partido le discute su liderazgo.

Quienes en el Consejo Político del pasado 28 de marzo apoyamos una enmienda a la totalidad del Reglamento no teníamos otra intención que abrir un debate sobre el carácter de las listas, que se nos viene prometiendo desde los inicios de la formación del partido. Transcribo literalmente de un folleto de Plataforma Pro, (nuestro embrión de partido), las “Líneas maestras del Proyecto”, que dice en su punto 5: “Asumir medidas de regeneración democrática y proponer su institucionalización, actuando de una manera más abierta y transparente que las organizaciones del modelo tradicional, y lanzando un debate sobre la conveniencia de listas abiertas, limitación de mandatos, tutela judicial de los derechos de los afiliados, etcétera”.
La defensa de las listas abiertas ha sido una constante en los mensajes de los dirigentes del partido durante mucho tiempo. Pero ahora, para elegir el órgano más decisorio del partido se pretende hacer una lista cerrada y bloqueada, con el pretexto de nombrar un equipo para trabajar, al igual que un Presidente de Gobierno elige a sus ministros.

Los que creemos que regenerar la democracia significa empezar por cuestionar la partitocracia en que ha devenido nuestro sistema político y, en consecuencia, denunciar la falta de democracia interna de nuestros partidos políticos, entendemos que democratizar los partidos se traduce en elecciones primarias, elección directa de los cargos unipersonales y, sobre todo, desterrar las listas cerradas y bloqueadas, que son el refugio para la perpetuación de los aparatos de poder en el seno de los partidos, que convierten a estos en modelos de control para impedir la participación de los afiliados, culpables en mayor o menor grado de tantos casos de corrupción conocidos, y son altamente responsables del rechazo de los ciudadanos hacia la política y los políticos. Bajo esta inspiración se fundó nuestro partido, y así está recogido en nuestros documentos y en muchas de nuestras declaraciones públicas.

Para terminar, ¿qué es lo que proponemos como alternativa a la postura oficial de la Dirección del partido? Tres cosas, expresadas de forma muy resumida:
  1. Que la elección del Portavoz se haga por todos los afiliados, pero se separe de la elección del Consejo de Dirección.
  2. Que el Consejo de Dirección sea elegido, como dicen los Estatutos (artículo 12.1), por el Congreso de la Asamblea General por sufragio libre y secreto.
  3. Que se establezcan órganos de control del poder y un sistema de incompatibilidades. En consecuencia, que el Consejo Político deje de ser un órgano deliberativo, sometido en la práctica al Consejo de Dirección, para que pase a ser en la práctica el máximo órgano de control entre congresos. En la actualidad, el Consejo de Dirección está fuera de control y con el Reglamento aprobado el pasado 28 de marzo seguiría igual después del Congreso.
Estas propuestas, al igual que otras, tendrían que ser debatidas en el Congreso de la Asamblea General, que es el órgano de dirección máximo del partido, sin los condicionamientos que impone el Reglamento recientemente aprobado.



      Gerardo Hernández Les
      Andalucía - Málaga
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¡Vuelvan caras!


Me ha venido al pelo el famoso grito de guerra que lanzara el general José Antonio Páez, “El centauro de los Llanos”, contra las tropas realistas en la Batalla de las Queseras del Medio, por la independencia de la Gran Colombia.
Con 153 lanceros carga contra el grueso de la tropa de uno de los mejores generales realistas, José Morillo (con 6.000 efectivos), en el último momento hace el amago de huida provocando la alegría de los realistas quienes salen a perseguirles, cruzándose entre su propia infantería y artillería. En el último momento regresan al grito de ¡Vuelvan Caras! La historia relata el resto, España pierde 400 hombres, los lanceros sólo sufren 8 bajas.
Con esto no quiero decir que un sector sea o no realista y el otro independentista. Simplemente pido que no huyamos, eso es el flaco favor que haremos a quienes quieren aprovechar este proyecto para destruir la esencia del mismo: la regeneración democrática y el manifiesto fundacional.
El compañero Mikel Buesa salió recientemente del partido, y nos consta a nivel nacional el desfallecimiento generalizado de la base. No podemos caer, ahora es cuando debemos evitar la tentación de irnos. ¿Nos dejamos caer sencillamente porque nos expedienten e incluso nos expulsen? ¿Tan poco hemos dejado en dinero, tiempo, ilusión en esto como para salir sin derecho a réplica? Todo por lo contrario, defendamos este proyecto que nos atrajo. Y digo proyecto porque definitivamente no se consolida como fue el Manifiesto Fundacional con lo que no pasa su primera prueba, condenándose a ser un neonato fallecido.
Todavía España es un estado libre, donde podemos hablar. Gracias a Dios, Francisco, Adolfo, Benito y Josef Stalin no están coleando por estas latitudes.
Nuestra victoria: que el más simple de los simpatizantes y/o militantes de este proyecto conozca las opciones reales del Congreso, no una “visita guiada por la censura”.
Rosa lo pregona: No me votes para castigar a otro. VOTA LO QUE DESEES.
Yo quiero un Congreso donde haya libertad de expresión REAL Y EFECTIVA, no como hasta ahora, a fuerza de expedientes.
Entendemos que no tenemos opción de ser nominables para ninguna lista, era nuestro precio a pagar. No podrán argumentar que queremos puestos de poder. Si hubiéramos quedado impávidos, indiferentes ante todos los acontecimientos, nuestro destino sería diferente: seríamos el prototipo del operador de mano de obra económica, es más, como reza en nuestro Manifiesto, asociado.
No incumplimos ni un solo estatuto del Partido pero hemos sido prejuzgados y estamos de “patitas en la calle”.
Nuestra alegría: nadie nos puede callar.
Nuestra tristeza: la miseria de quien pretende anularnos.
La expresión críticos suena a seguidores de un Salsa R. no criticamos, simplemente defendemos el Manifiesto Fundacional. Hemos sido apartados de nuestra militancia, sólo nos queda morir para silenciarnos. La democracia es así de intolerante para quien pretenda nuestro silencio.
Nuestro deber, seguir hasta el congreso, ya luego podremos tomar la decisión adecuada. ¡Démonos ese gusto!
Invito a todos los militantes y simpatizantes a que nos contacten para dar sus mejores aportes por este gran proyecto.
Por LO QUE AÚN NOS UNE.

Fernando J. García
Andalucía - Sevilla
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