La desesperación de un perdedor

A esta pregunta de un amigo:
«hola. Q tal las elecciones? Has salido delegado? Un abrazo.
p.d. No sabia q habia wifi en el ave»
El coordinador local del CEL de Sevilla, Jorge Mozo, responde (con copia abierta a una larga serie de amigos y militantes, (muchos de ellos, con correos terminados en @upyd.es) lo siguiente:
«Pues regular. He salido, claro, pero nos han colado a 10 tóxicos. Y se ha quedado gente fuera por 2 y 3 votos. Gente valiosa, gente que lleva AÑOS en el partido y gente que no ha dejado de trabajar nunca por el partido. Pocas personas reúnen todas esas características juntas.
Los expedientados estaban en la terraza de una cafetería a la entrada del edificio de la sede. Han conseguido engañar y traer a votar a casi 40 personas, lógicamente con correos electrónicos masivos, llamadas impropias y otras argucias, como es habitual en ellos. La gente llegaba, les daban el sobre cerrado con la papeleta dentro y los acompañaban de la mano hasta la urna. Es lógico que los acompañen, la mayoría de esa gente no conoce la sede, ni conoce a nadie más del partido que no sean los expedientados o los integrantes de la lista a la que votaban (y esto último incluso lo dudo). Votaron 126 personas (de un censo de más de 240). Pues bien, Antonio "el loco" (lo recordarás de la asamblea) ha sacado 35 votos. Eso sólo tiene una interpretación: hay exactamente 35 personas que han cogido el sobre (de manos de personas que están expedientadas) y lo han metido en la urna ciegamente.
Como ves, un panorama digno de otro partido. Pues bien, preguntado el coordinador provincial a los pocos minutos de terminar la cosa sobre si ya es hora de expedientar por ejemplo a Rocío Fondevila, todavía tiene sus dudas sobre si hay pruebas. Me temo que volveremos a tener otro episodio con motivo del congreso territorial. "LO QUE NOS UNE" todavía es un concepto un tanto difuso.
Abrazos,
Jorge
P.D.: Mando copia de este correo a personas que sé a ciencia cierta que están con el partido. A mí me gusta siempre buscar responsables, en este caso ya los tengo: todos nosotros. Habrá que reflexionar, y sobre todo, pasar a la acción. Adjunto el documento de "candidatura agrupada" de los tóxicos (definición: gente que se dedica únicamente a criticar y manipular desde fuera de la actividad diaria del partido). Moraleja: nuestro niño (UPyD) ha cogido la gripe porque sus padres no le han puesto la vacuna por haber estado mirando para otro lado.»
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Son múltiples las maneras en las que se puede redactar una respuesta a dicho discurso, y más, siendo uno de esos llamados tóxicos. Elegiré, pues, la que considero más sincera, honesta y acertada:
Es sabido que la enemistad existente con los que él llama expedientados alcanza niveles personales y no se circunscribe sólo al ámbito político, pues, en teoría, las ideas eran comunes y los unían. Por lo tanto, es absolutamente comprensible su incomodidad frente al hecho de que un grupo de ciudadanos de su desagrado estuviera en una cafetería cercana. Se puede entender.
Se puede entender, conociéndolo como lo conocemos, la prepotencia manifestada en el "claro" de la primera línea, donde da por sentado que él tenía que salir elegido sí o sí. Se le puede perdonar.
Y se puede entender que piense que hay al menos treinta y cinco personas que se dejen engañar. Es un argumento común tachar de cautivos a los votantes base del PSOE. No obstante, como él estuvo durante todo el recuento presente podrá recordar que las treinta y cinco personas que votaron a Antonio Domínguez, completaron su voto a veces con la lista de los que él llama tóxicos, pero muchas otras lo hicieron con la lista de los iluminados donde él figuraba. Reconocerlo y no mentir a los destinatarios del e-mail, donde incluso figuran tres de las personas que estaban en la mesa del recuento, sería comportarse como un hombre de principios. Pero se puede entender que su reconocida soberbia le impida pensar que había personas que lo valoraban a él en la misma medida que a A.D. Se le podría perdonar.
Es más difícil de admitir que se insulte a alguien, pero también es cierto que la mayoría de nosotros nos hemos dejado llevar alguna vez en nuestras vidas, y en conversaciones privadas, por la mezquindad y hemos ridiculizado a alguien. Se le podría perdonar.
Cuesta comprender que tenga afán en que se expediente a una compañera, sobre todo, si las pruebas que pretende que se aporten se basan en uso de correos personales de militantes o falta de respeto a lo respetable, pues él está usando correos personales y no está respetando los resultados de una votación, cosa que, aplicada a alguien que tiene como meta llegar al congreso de los diputados es, cuando menos, llamativa.
Imposible de asimilar que se use el concepto de "lo que nos une" para apelar a la separación de una de las compañeras delegadas provinciales y para tachar al resto de compañeros de "pertenecientes o relativos a un veneno o toxina", que es como el DRAE define la palabra tóxico y tal y como nos califica.
De necesidad deducir que el coordinador local de Sevilla tiene dos opciones dignas:
- La una es admitir que se ha dejado llevar por unos sentimientos personales poco procedentes en el ámbito interno de unos correligionarios políticos y que ha incurrido en las mismas faltas que aquellos expedientados y expedientadas a quienes desprecia y, por lo tanto, no se merecen tal castigo,
- y la otra es elevar una petición a la coordinadora provincial o incluso a la nacional para que se le abra a sí mismo un expediente por incurrir en tal falta de actitud democrática y humana hacia, quienes como él mismo, hemos sido elegidos por ciudadanos mayores de edad y en total disposición de sus derechos civiles.
Cualquiera otra cosa sería impropia de una persona de bien y de un político con proyección de futuro.
Tóxicos de Sevilla
Andalucía - Sevilla


